¿Qué es la forma jurídica de una empresa?

La forma jurídica identifica el estado legal de una empresa, determinando los compromisos, impuestos y sobre todo la manera de operar. Hoy te indicamos cuales son las formas jurídicas de una empresa en territorio español para seleccionar la que más le agrade.  

Echa un vistazo a estos artículos:

Formas legales de una empresa

Una forma jurídica se define como la identidad de índole legal que se le da a una empresa cuando es constituida.

Según la forma jurídica seleccionada, la empresa contrae ciertas obligaciones contables y tributarias, en el área de la Seguridad Social y con otros organismos y entidades.

Aquellos que desean invertir en España puede elegir entre diferentes formas jurídicas, en cuanto al marco legal de constitución de su empresa. La ley de este país distingue entre diferentes formas legales que se registran en el Sistema de Información Comercial.

Sin embargo, cuando observas que existen más de diez tipos de empresas en España, elegir la entidad ideal para ti no es tarea fácil.

Debes observar la información más relevante, aquella que realmente necesitas a la hora de elegir alguna, por ejemplo: inversión mínima de capital, número de accionistas, ventajas y desventajas, impuestos, etc.

qué es la forma jurídica de una empresa

Elegir una forma de negocio

La forma jurídica bajo la que una empresa elige operar es una decisión importante, trae implicaciones en la firma, estructura, recursos y activos. Esto, porque cada una implica un enfoque diferente para lidiar con las pérdidas y ganancias

Hay muchos tipos de entidades comerciales en España, siendo las estructuras legales más frecuentes las que se encuentran a continuación:

Proceso legal para iniciar un negocio

Hay una serie de procedimientos que deben completarse al establecer una empresa en España y la complejidad de dichos procedimientos dependerá del tipo de negocio que crees.

Si no tienes experiencia en este tipo de procesos legales te recomendamos consultar a un asesor legal o un gestor, antes y durante la configuración de cualquier negocio.

Una asesoría eficiente garantiza la selección de la forma jurídica más adecuada para un caso específico y una comprensión completa de los impuestos, cargos y posibles reembolsos que se aplican.

Clasificación general

 En España, encontramos diferentes tipos de empresas y tener un conocimiento general de ellas antes de realizar cualquier tipo de selección será de gran utilidad para ti. A nivel general, estas se pueden clasificar en dos grandes grupos según su personalidad:

Empresas individuales

 Las empresas individuales tienen personalidad no jurídica, siendo propiedad de un particular. Dentro de esta agrupación, encontramos dos tipos de empresas: el Comerciante individual o autónomo y la Sociedad civil privada o asociación.

 Empresas corporativas

En este caso estamos hablando de una personalidad jurídica y no física; es decir, la empresa tiene una personalidad propia y diferente a la de sus propietarios o socios. En este tipo de empresas uno o más propietarios pueden ser accionistas de la corporación.

Tipos de formas jurídicas en España

A continuación, profundizaremos en los diferentes tipos de estructuras legales y presentaremos los principales elementos claves que te ayudarán a decidir cuál es la forma jurídica de una empresa más adecuada para ti. Estos tipos incluyen:

Autónomo o Comerciante unipersonal

Es la forma legal más sencilla y a la vez una de las estructuras más habituales en el territorio español. El autónomo es una empresa que equivale al trabajador y que realiza una actividad bajo su propio nombre.

El propietario se considera también trabajador y controla toda la empresa, dirigiéndola y administrándola, siendo una de las ventajas más atrayentes lo simple de los trámites y el proceso de registro.

Si lo que deseas es ofrecer servicios como profesional independiente o autónomo, por ejemplo, servicios de marketing digital, pintor, carpintero o cualquier similar, esta forma jurídica de negocio es la más recomendada.

Los pasivos de la empresa son ilimitados, es decir, un autónomo debe responder a cualquier deuda con terceros con todo su patrimonio.

Una de las principales razones que hacen que esta estructura sea una de las más utilizadas en España es que la inversión es mínima, puedes iniciar tu negocio sin tener en tu cuenta bancaria ni un euro.

El nombre de la empresa es el mismo que el del comerciante y su número de identificación fiscal es equivalente al NIE o DNI.

Por otro lado, los autónomos tributan a través del IRFP o impuesto sobre la renta, ya que los beneficios de la empresa se consideran individuales. Además, deberá presentar trimestralmente sus declaraciones de IVA, impuesto que incluirá al facturar.

Empresa de propiedad exclusiva o comunidad de bienes

La empresa de propiedad conjunta es un tipo similar a la anterior, pero con la gran diferencia de que en este caso la propiedad del negocio se divide entre dos o más personas. No existe inversión mínima y deben cancelar de manera individual el impuesto sobre la renta de las personas físicas.

Diferente al autónomo que suele ser bastante sencillo, el proceso para conformar esta empresa es más largo. En primer lugar, debe crear un contrato de constitución, que es un acuerdo entre los diferentes socios.

Posteriormente se solicita un número de identificación fiscal o CIF, se registra en el IAE y finalmente, en la seguridad social.

Sociedad privada o sociedad civil privada

Una sociedad privada o sociedad civil privada es una forma jurídica que se define como un acuerdo entre dos o más personas físicas por el cual aportan cualquier tipo de inversión a la empresa, estas pueden ser bienes, tiempo, trabajo o activos de cualquier tipo, a cambio de una participación en las ganancias generadas por la empresa.

Por ejemplo, los festivales musicales, estos son financiados por un grupo de socios durante un período de tiempo específico, una vez finalizada, la actividad cesa hasta el próximo año. Por tanto, la sociedad privada dura lo pactado en el contrato.

Una de las principales ventajas de este tipo de estructura es que no existe una inversión mínima y los socios pueden elegir el nombre de la empresa con total libertad siempre que no esté ya tomada.

Sociedad Limitada

La sociedad de responsabilidad limitada o SL es una forma jurídica de empresa muy empleada en España, conformada por un número reducido de socios y de una inversión inicial muy baja. El socio se limita al aporte de capital que realiza cada uno de ellos.

La inversión mínima es de 3.000 euros y una de las grandes ventajas de la sociedad de responsabilidad limitada es que esta inversión se puede realizar a través de efectivo, dinero en una cuenta bancaria o activos que se utilizarán para la actividad empresarial.

El capital inicial debe estar 100% suscrito y pagado por adelantado al momento de la constitución y será dividido en acciones.

El número de socios a la hora de constituir una SL es uno o más de uno, por lo que podemos encontrar empresas unipersonales. El nombre de la empresa estará seguido de Sociedad de responsabilidad limitada (SRL) o Sociedad limitada (SL).

La sociedad limitada está sujeta al impuesto sobre la renta de las sociedades y existe la posibilidad de beneficiarse de deducciones y recibir bonificaciones. Su proceso de configuración es un poco más complejo y consta de los siguientes pasos:

1-Creación de los estatutos y el documento de constitución, firmado ante notario.

2-Inscripción en el Registro Mercantil.

3-Solicitud del número de identificación fiscal de empresa o CIF.

4-Darse de alta en IAE y la seguridad social.

Sociedad Anónima

La sociedad anónima o SA es una forma legal sometida a muchas y diversas regulaciones, con una estructura amplia, favorable para empresas que cotizan en la bolsa. Esta requiere entrega de cuentas anuales e inspecciones periódicas.

El capital de la empresa se divide en acciones, que pueden ser nominativas o al portador y se pueden transferir libremente, en este caso los accionistas tienen responsabilidad limitada contra las deudas.

La inversión mínima es de 60.000 euros, siendo el tipo de empresa que requiere una mayor cantidad de capital inicial, sin embargo, la inversión inicial puede realizarse toda de una vez o sucesivamente, con desembolsos parciales.

En la SA el número de socios o accionistas para la constitución puede ser desde uno como propiedad única o más de uno, ya sean personas jurídicas o no jurídicas.

La razón social está formada por el nombre de la empresa que se elige libremente y estará seguido de sociedad anónima (SA).

Sociedad laboral

 La forma jurídica conocida como sociedad laboral o sociedad de propiedad de los trabajadores es un tipo especial de sociedad anónima (SA) o sociedad de responsabilidad limitada (SL). En otras palabras, puede tomar cualquiera de las dos formas.

Su principal característica es que sus acciones, y por tanto la propiedad de la empresa, están en manos de dos grupos diferentes:

En este sentido, ningún accionista podrá poseer acciones o participaciones que representen más de un tercio del capital, para no alcanzar mayorías absolutas, a excepción de las entidades públicas, que pueden alcanzar hasta 49%.

Se debe constituir un fondo especial de reserva obligatoria del 10% de los beneficios obtenidos durante el ejercicio y la responsabilidad se limita al capital aportado.

La inversión mínima puede ser como en la SA de 60.000 euros o en la SL de 3.000 euros, según el tipo de empresa elegida. El número mínimo de socios es cuatro, de los cuales tres deben ser socios de trabajo.

El nombre de la empresa debe estar seguido de sociedad de responsabilidad limitada laboral (SRLL) o sociedad anónima laboral (SAL). Este tipo de empresa está sujeta al impuesto de sociedades.

Sociedad cooperativa

Una cooperativa es una forma jurídica de empresa que define a un grupo de personas físicas y jurídicas, que desarrollan una actividad empresarial sin ánimo de lucro y con fines sociales.

Los beneficios se utilizan para cubrir las necesidades de la empresa y su funcionamiento y el excedente se distribuye a sus miembros, pero una vez cubiertos estos fondos comunes. El número de accionistas varía entre dos y cinco inicialmente, aunque esto cambia según la cooperativa.

El treinta por ciento del superávit se destinará a un fondo de reserva obligatorio y un fondo específico para actividades de educación y promoción. Hay dos tipos de cooperativas:

Las responsabilidades de los miembros de una sociedad cooperativa se limitan a su contribución, sin embargo, los estatutos se pueden modificar para que sean ilimitados.

La inversión mínima se definirá en los estatutos y variará según el número de socios, pero ninguno de ellos podrá poseer más del 25% del capital en las cooperativas de primer grado y no más del 45% en las de segundo grado.

Las cooperativas pagan el impuesto de sociedades, pero con ciertas ventajas fiscales debido a su tipo de empresa.

Sociedad colectiva

 La sociedad colectiva o general es la forma jurídica ideal para un proyecto empresarial con un número reducido de socios, que en este caso pueden ser desde dos, pero sin un número máximo. Todos ellos están involucrados en la gestión de la empresa, aunque si no aportan capital no pueden participar en la gestión.

Aunque a nivel de entidad legal es diferente de los socios, la responsabilidad es ilimitada, ya que los socios responden de forma personal a las deudas frente a terceros. Esto quiere decir que se puede reclamar la totalidad de la deuda a cada uno de los socios.

El nombre de la empresa debe incluir al menos uno de los socios, pero idealmente todos. Cuando no se utilizan todos los nombres, se debe agregar la etiqueta y compañía. En todos los casos se deben agregar las palabras sociedad colectiva (SC).

Sociedad comanditaria

La sociedad comanditaria es conocida también como sociedad en comandita, es una forma jurídica de empresa que se define como una sociedad mercantil, donde existen dos tipos de socios:

El número mínimo de socios es 2, de los cuales uno debe ser socio colectivo y el otro socio comanditario. La razón social debe constar del nombre de todos los socios generales seguido de sociedad en comandita (s. en c).

Sucursal

En caso de que ya tengas tu empresa en el extranjero y quieras empezar a operar en España, una sucursal puede ser una opción mucho mejor que abrir una S.L.

Una de sus principales ventajas es que no existe un monto mínimo de capital social requerido para su constitución y no tiene que presentar estados contables anuales como la matriz.

La sucursal depende completamente de la corporativa y por lo tanto, no tiene ninguna responsabilidad contra las multas fiscales o los pagos de los empleados.

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